Nuestros Nuevos Valores con Internet

Nuestros Nuevos Valores en Internet 2020

A la hora de analizar los ‘nuevos valores’ de nuestra generación nos encontramos con la peculiar paradoja de que casi la totalidad de los estudios y textos que tratan sobre el tema están realizados por gente que no pertenece a la ‘Generación Y’. Tiene su lógica si tenemos en cuenta que rara vez nos paramos a analizar la vida. La vivimos directamente..

1. ¡Yo tengo el poder!.

Parece que la consabida frase que popularizó He-Man nos marca como generación según los sociólogos y educadores. Se habla de la ‘Generación Y como la del exceso de poder’. Ya lo decía Francis Bacon (y nos lo ha demostrado la Historia Universal), ‘la información es poder’ y en este sentido, nuestro poder no sólo radica en el volumen de información, si no en el gran acceso que tenemos a ella: Redes sociales, mensajes de texto, blogs….

2. Reyes de la Información.

Always Online

Se nos suele denominar la ‘Generación NET’ precisamente por nuestro gran dominio de la tecnología: tardamos escasas horas en acostumbrarnos a cualquier cambio tecnológico. Y es que hemos crecido dominando unas cantidades de ‘inputs’ superiores a las de nuestros antecesores. Somos la generación que pudo saber que Espinete era rosa porque la tele era en color, jugábamos hasta dejarnos los ojos en la pantalla bicolor de la GameBoy, y disfrutamos de las tarifas planas de Internet a partir de las seis de la tarde con los ‘silenciosos’ módems de 56ks.

Más allá de retrospectivas, hoy en día el 95% de los jóvenes españoles accede a Internet diariamente, consulta diarios digitales, tiene un blog, perfil en redes sociales o liga directamente por la Red. Somos capaces de tener diez páginas abiertas en el explorador, chatear, descargar archivos y retocar fotos a la vez. Lo que para nuestros padres sería un sobre-exceso de información, para nosotros es algo casi innato.

3. Nuevo enfoque de la vida laboral.

Podemos afirmar casi al 100% que nuestra generación jamás pecará de ‘adicción al trabajo’ como hemos visto en muchos de nuestros padres. Tenemos una filosofía del trabajo muy ligada a nuestra forma de vida: Trabajamos para vivir. Queremos tiempo libre sí o sí.

Aún así, el grado de compromiso laboral no se devalúa. Todo lo contrario. Somos una generación que busca resultados inmediatos, de ahí que ‘lo demos todo’ una vez nos hemos comprometido con un proyecto. Somos proactivos. Hemos crecido en pleno cambio político y social. Sólo actuamos enérgicamente si podemos innovar y crear.

Necesitamos sentirnos ‘creadores’ de aquello que hacemos. Un factor que, mal presentado, nos puede dar imagen de insolentes con respecto a nuestros Jefes. He aquí un choque cultural claro: nosotros perseguimos participar en la toma de decisiones importantes. Traducción de nuestros jefes: el niñato me quiere hacer sombra.

Pero, ¿quién quiere ser Jefe con 25 años? Queremos que se nos tenga en cuenta, se reconozca nuestro trabajo y tengamos buenas condiciones: sueldo y tiempo..

4. Involución: Primera generación que no alcanzará el status económico de sus padres.

Triste pero cierto. Nuestros hijos no disfrutarán en verano del apartamento de Torrevieja, ni pasarán los puentes en la casa del pueblo como muchos de nosotros. Hemos crecido acostumbrados a que nuestros padres tuvieran el piso familiar, la casa rural y el apartamento de verano. ¡Era lo normal! Pobres ilusos.

¿Acabaremos todos ‘Malviviendo’?

La coyuntura financiera actual no es más que la punta de iceberg del sistema económico en el que hemos llegado a la edad adulta. Podemos dar gracias si estamos dentro del 63% de los españoles mileuristas. Consecuencia clara de la que se derivan dos hechos destacables fundamentales en nuestra generación: nos emancipamos mucho más tarde, y ocurre exactamente igual en el caso en que esa emancipación sea para vivir en pareja.

Según los datos del INJUVE (Instituto Nacional de la Juventud), la mayor parte de los jóvenes (51%) entre los 18 y los 34 años vive en el domicilio familiar, un 42% afirma hacerlo en su propia casa (comprada o alquilada) y un 5% vive compartiendo piso con amigos o compañeros.

 

5. La Temporalidad: Fans de la Inmediatez y Alta Movilidad.

Precisamente relacionado con el punto anterior, nuestro concepto de la temporalidad no tiene nada que ver con el de generaciones anteriores. Hoy en día no perseguimos un buen empleo en el que ‘apalancarnos’ durante 25 años. No señores. Buscamos aprender y conocer nuevos entornos, de aquí que raramente permanezcamos más de 3 años en una misma empresa.

Extrapolando esta tónica a la vida social, somos capaces de establecer relaciones de amistad (o ‘colegueo’, mejor dicho) por Internet en cuestión de minutos, ¿o me vas a decir que los más de 500 contactos que tienes en tu cuenta son amigos íntimos de la infancia con los que hablas a diario?

We love Low-Cost

No importa la distancia sino el tiempo que tardas en recorrerla decía un eslogan como claro ejemplo de que las referencias han cambiado. Viajamos mucho más que nuestros padres. Somos la ‘generación low-cost’ y nos encanta relacionarnos y conocer gene nueva que caerá en el olvido, Facebook no lo quiera. Los destinos visitados pasan a ser un punto a tachar más de nuestra lista de logros personales..

Pero es que, además, muchos de nosotros hemos vivido o estudiado fuera de nuestra ciudad, incluso del país: España es el 2º país del mundo que más estudiantes envía anualmente al extranjero. Hemos alcanzado la madurez interactuando con gente de diferentes culturas, autonomías y nacionalidades. Y esto se traduce también en el ámbito laboral: más del 60% cambiaríamos de residencia si la oferta de trabajo merece la pena..

6. Individualismo y poco compromiso sociopolítico.

Todos estos factores: alta movilidad, buen nivel formativo, ambición laboral, búsqueda de resultados inmediatos…han creado de forma casi fortuita un nuevo valor que, a día de hoy, es uno de los más significativos de nuestra generación: el Individualismo.

Para Tony Anatrella, psicoanalista francés y experto en psiquiatría social, da en el clavo en su definición: “Los jóvenes de hoy son capaces de ser generosos, solidarios y comprometidos con causas que los movilizan, pero tienen menos referencias sociales y sentido de pertenencia que sus predecesores. Son individualistas, quieren hacer su propia elección sin tener en cuenta el conjunto de los valores, de las ideas o de las leyes comunes. Toman sus puntos de referencia de donde sea para después experimentarlos en su modo de vivir”.

Si el Ché levantara la cabeza…

A pesar de que aquello que nos mueve es capaz de lograr nuestro compromiso más férreo, sí que es cierto que nuestro interés por la política y la Sociedad ha bajado radicalmente.

Los datos muestran que, después de la Iglesia, la Política es sistema que menos nos interesa: tan sólo un 3,7% de los jóvenes muestran interés por los grupos políticos. Es más, tan sólo un 28% ha pensado en afiliarse alguna vez en un partido político. En el sector social, los datos son parecidos: un 77% no tienen intención de montar su propia asociación o unirse a una ya existente.

Razones podemos encontrar muchas. Hay un claro equilibrio entre la falta de interés y la incompetencia de nuestros políticos para empatizar con nosotros. Se nos suele tildar de ‘generación sin ideales’. Es evidente que Mayo del ’68 sólo hay uno, y difícilmente se pueden dar movimientos de este estilo, pero ¿quién si no la población joven es la que sale a gritar el ‘No a la Guerra’, o lucha por sus libertades en sociedades como la china o la venezolana?

Suerte –nótese la ironía- que siempre nos quedará el poster del Ché en la habitación para reivindicarnos..

7. Amigo de mis amigos. Relaciones, las justas. Sexo, mucho por favor.

A pesar de la coletilla de ‘individualistas por autonomasia’, irónicamente, si algo nos caracteriza como generación es el alto valor de la amistad. No tanto entendida al uso, como el ‘amigos para siempre’, si no como figura sustitutiva de familia y pareja.

Ya no nos casamos hasta pasados los 30 años, si lo hacemos, claro. Avalamos el dicho ‘vida sólo hay una, y es para vivirla’. Y en este camino, los mejores compañeros de viaje resultan ser aquellos con los que no compartimos ni sangre ni sexo (aunque excepciones hay a patadas, of course). De aquí que otras generaciones no entiendan el gran valor que tienen en nuestra vida los amigos, aunque, según un estudio de la Universidad de Deusto, la generación que nos pisa los talones valore más el dinero, los condones y las discotecas. Cabe destacar que se enmarca dentro de las Universidades Jesuitas, aunque podría ser obra de los guionistas de ‘Generación NI-NI’.

A nivel emocional nos cuidamos mucho de cómo y con quien estar. Por suerte, no hemos vivido ningún tipo de represión sexual, y el desfogue hormonal no se ha visto supeditado a tener una relación de pareja. De aquí que seamos un grupo generacional algo extremo: o tenemos el mismo novi@ desde el instituto, o nuestra relación más larga ha durado lo mismo que la trilogía de El Señor de Los Anillos.

‘Enjuto’, de los pocos que no ligan en la Red

Y sin duda alguna, los tabúes sexuales han quedado a un lado en nuestra generación. El ‘Amo a Laura, pero esperaré hasta el matrimonio’ no deja de ser una buena campaña publicitaria, pero (por suerte) hace años que dejó de ser una filosofía mayoritaria.

Chicos y chicas tomamos la iniciativa por igual con respecto al sexo hoy en día. A ver, ¿cuántos de vosotros, ávidos lectores de la equis, tenéis sexo la misma noche en la que ligáis con él/ella? Me jugaría una mano a que más del 75% lo hacéis, lástima que el Instituto Nacional de Estadística (INE) no haga estos estudios.

Para mostrar este cambio de mentalidad tanto en nuestra cultura social como en nuestra forma de socializarnos vamos a contrastar dos datos que no dan lugar a dudas. Para ello, nos ayudaremos de Badoo, un popular portal de contactos de Internet, es decir, como Tuenti, pero para ligar. En Badoo España tienen perfil 1.311.587 hombres y 917.507 mujeres de entre 20 y 30 años, hablamos por tanto de un total de 2,23 millones de jóvenes de la Generación Y española. Bien, pues según el INE, casi 6,5 millones de españoles pertenecemos a dicha generación. Es decir, más de 1/3 de la población joven liga –o lo intenta- por Internet en España..

Conclusión: ¿Estamos tan perdidos?.

Si recurrimos a las metáforas culinarias, en realidad todos estos datos que hemos analizado no dejan de ser los condimentos de una buena paella: con su caótica –y sabrosa- mezcla de proteínas, hidratos, grasas, etc.

Nuestra generación no deja de ser un ejemplo más de la Sociedad Actual: tenemos tantos inputs que nos cuesta centrarnos en un tema o dos. Pero es que además, nuestro compromiso ha cambiado, no tenemos porqué ‘casarnos con una’ cuando podemos tener ‘rollo con todas’. Es decir, somos naturistas pero para la resaca nos inflamos a ibuprofenos; amamos la Semana Santa de nuestro pueblo pero no pisamos una Iglesia aunque nos invite a cubatas el párroco; vamos a fiestas okupas y bailamos al ritmo de los Sex Pistols, pero nos inflamos a cerveza de importación para saciar nuestra sed anti-sistema… ¡Pero no amiguitos, no es nada malo!

Estas aparentes incongruencias no dejan de ser gamas cromáticas de nuestra Sociedad. Estamos en continuo cambio y, literalmente, ‘en construcción’. Y eso, aunque nos produzca cierta desazón de ‘pérdida’, no hace más que ayudarnos a definirnos día a día.